¡Oh, Santísima Virgen María, Madre del Salvador, Reina del Cielo y de la Tierra, Madre de la Verdad y del Amor eterno! Hoy me acerco a ti con un corazón humilde, lleno de confianza en tu poderosa intercesión y en la infinita misericordia de Dios.
Madre Santísima, tú sabes cuándo las apariencias engañan, cuándo las palabras esconden otras intenciones y cuándo la verdad permanece cubierta por el silencio o la mentira.
Virgen María, que las apariencias falsas caigan por sí mismas, sin necesidad de conflictos ni enfrentamientos, y que todo aquello que deba conocerse para mi bien sea revelado en el momento perfecto, conforme a la voluntad de Dios.
Si existen personas que, con engaños, hipocresía o malas intenciones, buscan perjudicar mi paz, mis proyectos, mi familia o mi bienestar, te ruego que permitas que la verdad salga a la luz con justicia y misericordia.
Virgen María, coloca tu santo manto sobre mi vida. Protégeme de toda falsedad, de toda calumnia, de toda traición y de cualquier situación que quiera apartarme de la paz.
Hoy pongo en tus manos todas mis relaciones, mis decisiones y mis preocupaciones. Ayúdame a esperar con paciencia, a actuar con prudencia y a mantener siempre un corazón limpio de rencor y de resentimiento.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, pongo mi vida, mi familia y mi futuro bajo tu bendita protección y bajo la infinita misericordia de Dios.
Amén.

